24 sept. 2007

Mimó el silencio

Asegura la ciencia que dos cejas pueden comunicar mucho más que cualquier palabra que habitan muertas de risa en los diccionarios llenos de polvo. Si la afirmación relacionada con las cejas es totalmente cierta, Marcel Marceu era ha sido el mejor poeta silente metido a mimo en plena era del ruido, bullicio y bombas. Un artista corporal que sentía en propias carnes la nostalgia de ese cine mudo en el que no hacia falta escuchar gilipolleces para sentir una emoción. Un payaso de origen judío que cambió de identidad, se refugió en un nombre falso y en su alter ego Bip, para huir de la muerte con el fin de regalarle la vida a unos espectadores hartos de guerras entre naciones hermanas.

Marcel Marceau supo convertirse, al igual que Chaplin, Keaton o Harpo Marx, en un icono mundial gracias a la fragilidad y la desnudez de sus gestos que de manera tan magnífica plasmó en multitud de escenarios durante más de 6o años de carrera. Este mimo abandonó la palabra y se llenó de espanto al ver que le tocaba vivir en primera persona la crudeza y las injusticias de este mundo en que vivimos. Como homenaje a su despedida vamos a transcribir dos citas llenas de sabiduría de este mago del silencio:

"La palabra no es necesaria para expresar lo que se siente en el corazón"

"El arte del mimo es el grito desgarrado del alma entre el bien y el mal con la esperanza que el bien sea mayoritario"

En silencio se nos ha ido Marcel pero por suerte siempre nos quedará Bip.





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