17 abr. 2007

Buscando sentido

...Aviso para lectores: Por favor, amigo mío le ruego que lea este artículo poniendo la música de fondo para acompañar a la lectura. Y no se olviden de apagar sus móviles.





El sentido de la vida, es darle a la vida sentido. Tavho

Buscas ansiosamente de manera inconsciente un segundo de reflexión entre tanta multitud masificada cargada de stress, dudas, prisas, complejos, mentiras y resentimientos inconfesables. Las bocinas de los coches y las voces que deciden por ti, aunque tú no quieras, te dificultan y entorpecen tu momento de reflexión vital. Te indignas al volver la vista atrás por no encontrar ese recuerdo borroso de una infancia lejana. Infancia casi olvidada por culpa de ese monstruo implacable llamado tiempo. Ese elemento imperturbable e incorruptible que pasa sobre todos sin darnos cuenta. Intentas encontrar en las ruinas de tu memoria una pizca de ese pasado que te marcó de por vida. Esos segundos que se convirtieron en eternidad. Un amigo por el que dar tu vida.

Buscas un solo recuerdo que vaya más allá de las fotos de esos álbumes rancios y llenos de polvo que te muestran tal como eras exteriormente, sin reparar en lo que se escondía en tu tortuoso interior. Persigues entre tanta laguna esa primera sonrisa que te hizo ver la vida de otra manera. Aprietas tus manos enrabietadamente intentando conseguir rememorar esa mirada, ese destello que te hizo vulnerable y poderoso a la vez. Unos labios sin besos que te incitaron a vivir sin buscar el sentido. Ese consejo de un abuelo ya fallecido. Una canción que te llegara al alma para apoderarse de ti durante unos minutos. Una nota que se te clavara en el costado y te erizara los pelos sin tener que recurrir a la electricidad estática. Unas palabras que te acaricien suavemente el tímpano, toque tus huesos y corten tu respiración para alertarte de que a pesar de tanta tecnología y tanto aparato aún sigues siendo humano ante todo.


Duda, actúa, finge, come pero nunca te detengas ante nada. Alza la voz, certifica tus pasos. No te creas inferior ni peor. No pienses como ellos. Sigue buscando el sentido de la vida en esas pequeñas cosas. Esas que nada tienen que ver con el dinero de los ladrillos ni con el poder adulador y especulativo. Eso te hara diferente, único, especial. Sigue sobreviviendo en este Mad World de sentimientos caducos y efímeros que nos han impuesto sin remedio. Nunca ceses en tu empresa, nunca, hasta que no llegues a encontrar esa chispa adecuada que te convierta otra vez en una persona.


1 comentario:

Amy dijo...

A veces, el sentido de las cosas se encuentra justo en el momento en que sientes que no tienes que buscarlo.;)

:)