26 mar. 2007

300 tíos fibrados con calzones ajustados


Uno, tras la visión de la película 300 no se queda indiferente de ninguna de las maneras. Sus efectos visuales son brutalmente bellos, aunque estáticos y sin vida, y llaman la atención por parir unas texturas nunca vistas antes. A pesar de la belleza, el espectador va perdiendo la emoción de la historia, y mira que la historia es impecable, a cada plano. Queda menos sorprendido de lo que ve, debido a que todo trascurre tan lento que la emoción se pierde a cada píxel (y mira que hay muchos), a cada diálogo. Su director, Zack Snyder, peca de sobremanera al respetar fielmente el excelente cómic original del genio Frank Miller, y quizá por ello pretenda hacer un homenaje a cada plano olvidándose de que el cine es más efectivo si el movimiento acompaña a la acción. Cada plano es un cuadro: se respira el ambiente y el olor de las axilas de esos espartanos dopados. La excelente Sin City sí que supo respetar al cómic original, aportando acción al relato cinematográfico, y supo trasladar las viñetas de una manera espectacular. Por desgracia, en 300 se ve más movimiento en el tráiler que en la película misma. Sin duda, la expectación que levantó el tráiler, y sobre todo después de ver los 300 segundos de 300, ha sido uno de los factores en contra que más ha afectado a esta pretenciosa película.


Todo está demasiado exagerado en 300: soldados espartanos anabolizados y cubiertos de aceite, planos totalmente recargados de detalles dignos de la épica, aparición ( sin duda lo más nefasto de la película) del rey persa drag queen, con caravana de diva y todo, Jerjes.


Pero a pesar de la desastrosa aparición del rey persa, solamente igualada a la de Sofia Coppola en la tercera parte del Padrino y a la de Jar Jar Bins en la Guerra de las Galaxias, la película se puede salvar por diversos factores: la lograda interpretación de un increíble Leonídas, Gerald Butler, que eleva a su personaje a uno de los más carismáticos y poderosos de la historia épica del cine. Aunque muchos sigamos prefieriendo a ese Kirk Douglas en Espartaco, hemos de elogiar la interpretación de Butler, sobre todo después de actuar durante todo el metraje delante de una triste pantalla azul. Eso le convierte en mejor actor. Y el único que se puede salvar de esta gran quema llena de grasa musculosa y elaborados píxeles.

P.D: Al salir del cine puse una cara muy similar a la de la primera foto....



Comparación 300 -cómic película-. Vía Solaceincinema

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